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DECLARACIÓN FUNDACIONAL

“La forma en que nos relacionamos, en que interactuamos en los más diversos ámbitos en nuestro querido Chile, no está generando efectos positivos. A riesgo de generalizar, y dejando sentado desde ya que existen muy notables y valiosas excepciones, en las relaciones sociales, laborales, familiares, de negocios, políticas, etc. se observa un rasgo de desconfianza, agresividad, desinterés, egoísmo, impaciencia, falta de respeto, etc. que hace muy difícil la comunicación, más difícil aún la conexión y muy dificultosa la convivencia, el logro de acuerdos, de resultados o simplemente el encuentro humano.

 

Cuando circulamos por la calle la gente no mira a los demás - para qué decir saludar-, y si vas en auto y te demoras una décima de segundo en partir después que te han dado la luz verde, el bocinazo estridente del auto de atrás es inminente; en las empresas a muchos sólo les interesa lo que puedan sacar de los demás; en las familias no hay paciencia ni generosidad para entender al otro, con todas sus diferencias, con toda su humanidad; para qué hablar de la política, donde todo es sacar pequeñas ventajas coyunturales, denostar al adversario; en los colegios campea el bullying. Suma y sigue.

 

Cuando se ha tenido la posibilidad de conocer e interactuar con personas de otros países, incluso en nuestra Latinoamérica, se puede percibir que esto no es así en todas partes. Todos tienen sus cosas negativas -no pretendo idealizar a otros-  sin embargo, las relaciones humanas tienen otra dinámica. La gente es mucho más amable, se conecta más, hay interés por el otro, es más abierta, hay más encuentro humano. Se percibe que los niveles de confianza y felicidad son mucho mas altos. Así lo muestran por lo demás las mediciones internacionales. Suele ocurrirme que, no obstante ser una persona que intenta ser amable y respetuosa, cuando circulo con mi modo chileno en otros países, siempre respondo tarde al saludo o a la sonrisa que me regala la persona con quien me cruzo en la calle; tengo que hacer esfuerzos para estar consciente y andar a tono.

 

Por qué pasa esto en Chile? No lo sé. Sin duda son muchas las causas, pero los índices de enfermedades mentales (50% de la atención pública de salud es por esta causa), de alcoholismo en menores de 15 años (número 1 en Latinoamérica), de insatisfacción laboral (más del 60% insatisfechos con su trabajo), de desconfianza en las instituciones (política, empresas, iglesias, etc.), nos muestran que la cosa es grave y con consecuencias nefastas.

Cómo arreglarlo? Tampoco lo sé. Pero sí intuyo que una masiva y profunda toma de conciencia del fenómeno puede ser un gran primer paso.

 

Personalmente he tratado de hacerlo en el ámbito laboral, tratando de mostrar formas positivas de liderar y de relacionarse a partir de un libro que escribí en 2010. Luego con el programa de TV En Equilibrio en CNN Chile, y en los cursos, charlas y talleres que imparto desde mi empresa People First.

 

"Pero siento, obviamente, que es insuficiente. Falta mucho por hacer."

 

De partida, el ámbito laboral - al que me he dedicado primordialmente- es solamente uno de los ámbitos de la convivencia  -aunque muy importante porque afecta a 8 millones de Chilenos (nuestra fuerza laboral) que están 9-10 horas al día en sus lugares de trabajo- en los que la falta de amabilidad, respeto y confianza afecta la fluidez de las relaciones y la felicidad de las personas.

 

Mi sueño es que muchas personas tomen conciencia de que las relaciones pueden ser distintas, mejores. Me imagino a la gente considerando a los otros seres humanos con los que se vincula como seres dignos de respeto y consideración, independientemente de lo que puedan obtener de ellos; a los niños respetándose y apoyándose  en los colegios; a los automovilistas permitiendo el paso del auto que está intentando salir de su casa; a los jefes respetando y cuidando a sus colaboradores; a los colaboradores teniendo paciencia y siendo generosos con sus jefes y compañeros; a los padres escuchando de verdad a sus hijos; a los médicos intentando comprender integralmente a sus pacientes, como seres humanos; a los políticos negociando acuerdos con generosidad, altura de miras y pensando en el bien común; a los medios de comunicación mostrando –y creando- la realidad completa, no sólo lo que provoca morbo; etc., etc.

 

Hay mucho por hacer! Hay que abordar aspectos educacionales, laborales, sociales, políticos, de salud. Se necesitan responsables de cada área.  Hay que hacerse cargo de la comunicación de este proyecto, ponerle un nombre, buscar apoyos, difusores, auspiciadores, etc., etc. Es harta pega. Pero cuando lo logremos, nuestro Chile va a ser distinto.

 

No me cabe duda que me quedan muchos aspectos que estoy omitiendo.

 

Invito a todos a quienes esta visión los represente y los movilice a formar parte de un movimiento que propenda a construir UN CHILE MÁS AMABLE.

Pienso que CHILE AMABLE puede ser un buen nombre (siempre habrá mejores por supuesto). "Amable" alude a que ama (capacidad y disposición) y a que es susceptible de ser amado. Sabemos que el amor es un motor fundamental en las relaciones humanas. Obviamente me refiero al amor por el prójimo, por los demás seres humanos, el que supone respeto, consideración, valoración por la diversidad y humanidad del otro.

 

El propósito de este movimiento es crear conciencia masiva de que las relaciones humanas desarrolladas de forma respetuosa y en base a la confianza y a la ética social generan efectos positivos para los individuos, las organizaciones y la sociedad toda. Al mismo tiempo, ayudar a masificar algunas conductas básicas (buenas prácticas) que contribuyan a crear relaciones positivas.

 

Soñamos con un cambio cultural, con un Chile más desarrollado. Hace muchos años atrás, el doctor Fernando Monckeberg desafió y venció la desnutrición infantil. Hagámonos cargo hoy de la “desnutrición” de nuestra alma.

 

"Se lo debemos a nuestros hijos. Nos lo debemos a nosotros”

 

Sergio Recabarren Mira

Octubre de 2014

Te invitamos a sumarte

Queremos invitarte a participar. Todos somos importantes. Necesitamos tu ayuda para hacer de este movimiento un verdadero aporte al cambio cultural de los chilenos. Sabemos que somos ambiciosos en nuestro anhelo, pero juntos somos más.

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